Missionaries of the Sacred

¡Sí, caminamos en un círculo! PDF Imprimir Correo electrónico
La Fe Viviente
Lunes 23 de Enero de 2012 12:52

Image: Combination Liturgical Calendar © 2011 Michele Quigley under Creative Commons license 3.0¿Es el tiempo una línea o un círculo? Probablemente no sea una pregunta que nos hacemos todos los días. Pero es interesante reflexionar sobre como entendemos el tiempo y los acontecimientos de la vida.

El calendario es una manera para presentar el tiempo concretamente—por ejemplo el nuevo calendario de 2012. El calendario en la pared muestra el mes de enero. En pocas semanas vamos a quitar enero y el calendario nos mostrará febrero, dejando detrás la memoria de la escena bonita actual. Y así vamos a hacer durante el año, pasando de un mes a otro hasta llegar a diciembre; y buscaremos un nuevo calendario. Según esta imagen, podríamos pensar del tiempo como una línea, empezando con un momento preciso y terminando con otro momento determinado. El mensaje: el tiempo pasa y no vuelve. Los acontecimientos entran y pues pasan a la historia. Vemos nuestra vida como un camino, empezando con el nacimiento y terminando con la muerte, tal vez como un barco que pasa por el mar dejando sólo la estela.

Pero podemos estudiar otra imagen del tiempo que se ve como un círculo. Es posible crear un calendario en la forma de un círculo. En el círculo indicamos los acontecimientos más importantes que esperamos durante el corso del año. Por ejemplo, se podría poner las fechas de los cumpleaños, los aniversarios, las fiestas y bodas, los días de vacaciones – es decir, las fechas importantes por nosotros y nuestra familia. Estas fechas nos recuerdan acontecimientos que son importantes, y la mayor parte vamos a conmemorar todos los años. Dan sentido y dirección a los años porque se repiten como partes esenciales de la vida personal.

Indicar los acontecimientos que recurren en una forma circular es un método de presentar y enseñar el calendario litúrgico. El calendario litúrgico presenta las estaciones y fiestas del año de la Iglesia. Normalmente lo que nos llama la atención es los colores de verde, morado, y blanco. En lugar de doce meses bien definidos, cada color indica una estación del año litúrgico que se relaciona a las celebraciones mayores. El calendario litúrgico corresponde al ritmo de la vida espiritual; Cristo nos acompaña por el camino del año con las celebraciones de los acontecimientos salvadores.

El año litúrgico es más que una lección de la historia. Cuando recordamos los acontecimientos salvadores de la vida de Cristo, se hacen presentes a nosotros y nosotros estamos presentes a ellos. Las celebraciones litúrgicas quitan la distancia y el tiempo. El calendario nos demuestra con una mirada el sentido de los mayores acontecimientos de la salvación y la relación que tienen el uno con otro.

El calendario litúrgico empieza por recordar Adviento y el deseo que viniera el Mesías/Rey/Salvador con las esperanzas alimentadas por los profetas. En el mismo espíritu nos preparamos para celebrar la venida del Hijo de Dios, hombre como nosotros en todo menos el pecado. Con la Navidad y la Epifanía celebramos su revelación a los pastores judíos y a los magos paganos – y a nosotros. En Cuaresma enfocamos nuestra unión con Cristo y su Pueblo por el bautismo que incluye la unión con su muerte y resurrección. En Cuaresma luchamos con el pecado y renovamos el compromiso bautismal. Celebrando la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte recordamos los grandes acontecimientos del Jueves Santo, Viernes Santo, y Sábato Santo (el sagrado triduo de la Semana Santa) y la celebración gloriosa de la resurrección en el Pascua. Con los apóstoles y los discípulos nos alegramos por la derrama del Espíritu Santo en Pentecostés, que nos hace el Nuevo Pueblo de Dios y nos prepara para construir el Reino de Dios con valentía y luz. Durante el demás del año litúrgico, los domingos de Tiempo Ordinario, las lecturas y el Evangelio nos forman para ser discípulos de Jesucristo.

¡No creo que quisiéramos quitar de la pared el nuevo calendario de 2012 con las escenas bonitas que dan el bienvenido a cada mes que llegue! Pero vale la pena tomar tiempo para reflexionar sobre nuestro camino con los acontecimientos que nos recuerda el calendario litúrgico. El círculo no tiene fin y nos recuerda que nuestro camino siga por toda la vida. Así vemos que toda la vida es un recuerdo y celebración de la vida de Cristo y que nos lleva a la plenitud del Reino en la vida eterna.

Padre David Foxen, MSC

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